Bailó, cantó, se rió y espichó

El domingo siguiente al carnaval de 1875, los montevideanos despidieron a Momo comiéndose un ‘rico lechoncito’ en la Plaza Artola (actual Plaza de los Treinta y Tres), donde los integrantes de la comparsa Los Dandys pronunciaron una ‘oración fúnebre en honor al finado’ al pie de un grotesco catafalco en el que podía leerse laSigue leyendo «Bailó, cantó, se rió y espichó»

Los pioneros del Saroldi

   Al margen de alguna fugaz y esporádica experiencia anterior, puede decirse que nuestro primer tablado vecinal nace en 1890 en la plazoleta Silvestre Blanco –actualmente delimitada por las avenidas Rivera y 18 de Julio y por las calles Brandzen y Arenal Grande-, merced a la iniciativa de los vecinos de la zona y comoSigue leyendo «Los pioneros del Saroldi»

Tuberculosos en huelga

Hace un siglo, cuando todavía no existían vacunas ni antibióticos y la tuberculosis era uno de los peores flagelos que enfrentaba la humanidad, Montevideo se vio sacudida por un episodio que la prensa tildó de ‘macabro’ y que tuvo como protagonistas a doscientos enfermos internados en el Hospital Fermín Ferreira, ubicado por entonces en elSigue leyendo «Tuberculosos en huelga»

El carnaval en los tiempos del cólera

En estos días de pandemia, algunas de las escenas vividas en Montevideo en el carnaval de 1887 adquieren una especial resonancia. Con sus 200.000 habitantes, la ciudad vivió por entonces los embates de una epidemia de cólera llegada a nuestras costas a bordo de uno de los muchos barcos extranjeros que, día a día, operabanSigue leyendo «El carnaval en los tiempos del cólera»

Tablados hechos y deshechos

Sin duda que la expansión de los escenarios vecinales que se hace particularmente notoria en los años 20 y 30 remite ante todo al entusiasmo despertado por el ejemplo pionero creado en 1890. Sin embargo, en ese proceso también incidió de manera decisiva el concurso implementado por la Comisión Municipal de Fiestas en 1926. ASigue leyendo «Tablados hechos y deshechos»

Ruidos molestos

Si bien Momo tiene muchos adeptos y adeptas, también tiene enemigos mortales que, mientras otros se divierten, defienden su derecho a descansar. Y esto que ocurre hoy ocurrió siempre, como lo demuestran las quejas de nuestros antepasados ante los alborotos nocturnos del tablado, con la particularidad de que, por lo menos, a diferencia de ahora,Sigue leyendo «Ruidos molestos»