Batllismo, Iglesia y pedofilia: el carnaval del Padre Rivero

Según cuentan las crónicas de época, en 1918 la nota dominante del carnaval estuvo dada por un estribillo que coreó todo Montevideo. Empezaba diciendo ‘Ay, ay, ay, ay, si te agarra el Padre Rivero…’, lo cantaba la comparsa Guarda Atrás y aludía a un caso de pedofilia protagonizado por el mencionado sacerdote. El escándalo habíaSigue leyendo “Batllismo, Iglesia y pedofilia: el carnaval del Padre Rivero”

Elecciones a garrotazo limpio

Si hoy la vida política del país está regida por elecciones libres y transparentes, en el siglo XIX la situación era muy distinta. A consecuencia de las causales de suspensión de la ciudadanía establecidas por la Constitución de 1830, sólo estaba habilitado para votar alrededor de un 10% de la población (varones adultos, blancos ySigue leyendo “Elecciones a garrotazo limpio”

Entre el castigo del cuerpo y la domesticación del alma

Eran las once y media de la noche del 26 de febrero de 1881 –víspera del carnaval de aquel año- cuando estalló el voraz incendio que destruyó buena parte de las instalaciones de la Escuela de Artes y Oficios, ubicada en el predio que hoy ocupa el edificio central de la Universidad de la República,Sigue leyendo “Entre el castigo del cuerpo y la domesticación del alma”

Bailó, cantó, se rió y espichó

El domingo siguiente al carnaval de 1875, los montevideanos despidieron a Momo comiéndose un ‘rico lechoncito’ en la Plaza Artola (actual Plaza de los Treinta y Tres), donde los integrantes de la comparsa Los Dandys pronunciaron una ‘oración fúnebre en honor al finado’ al pie de un grotesco catafalco en el que podía leerse laSigue leyendo “Bailó, cantó, se rió y espichó”

Menecucho

Se llamaba Domingo Betucci, pasó a la historia de los carnavales montevideanos con el apodo de Menecucho y, durante décadas, paseó por la ciudad su ingenuidad de niño grande, en medio del cariño burlón y de las bromas más o menos crueles de sus contemporáneos. Durante su juventud había formado parte del grupo de internadosSigue leyendo “Menecucho”

Se van, se van los yanquis

Aunque pueda parecerlo, no se trata de una consigna antiimperialista. Bajo ese título, lo que queremos compartir con ustedes es todo un hallazgo. Para comprobarlo, no tienen más que ver y escuchar el video que acompaña estas líneas. Allí se encontrarán con una versión casi surrealista de una de nuestras retiradas murgueras más recordadas. LaSigue leyendo “Se van, se van los yanquis”

Los pioneros del Saroldi

   Al margen de alguna fugaz y esporádica experiencia anterior, puede decirse que nuestro primer tablado vecinal nace en 1890 en la plazoleta Silvestre Blanco –actualmente delimitada por las avenidas Rivera y 18 de Julio y por las calles Brandzen y Arenal Grande-, merced a la iniciativa de los vecinos de la zona y comoSigue leyendo “Los pioneros del Saroldi”

Viejos Mejilloneros

Así se llamaba una de las comparsas que,  junto a Los 32 sin boina, Los dragoneadores de Ramírez, Macacos Inocentes y Los amantes de Catalina, desfiló por las calles de Punta Carretas en el carnaval de 1902.  Todos sus integrantes formaban parte de la sociedad Parva Domus Magna Quies, ‘reinado espiritual del buen humor’ queSigue leyendo “Viejos Mejilloneros”

Mascaritas a granel

En la primera mitad del siglo XX, la categoría de ‘máscaras sueltas’ se parece a un caótico conglomerado de propuestas, una especie de cajón de sastre al que iba a parar todo lo que no cabía en otro lado. En virtud de ello y dando cuenta de una asombrosa variedad de habilidades e inclinaciones filodramáticas,Sigue leyendo “Mascaritas a granel”

Crónicas del carnaval galante III: Las batallas de flores en el Prado

Hacia fines del siglo XIX, las batallas de flores celebradas en el Prado eran una de las postales más representativas del despliegue con que el patriciado montevideano intentó recrear las magnificencias del carnaval de Niza en las inmediaciones de nuestro Paso Molino.Según lo consigna la crónica de una de ellas, en la noche del 11Sigue leyendo “Crónicas del carnaval galante III: Las batallas de flores en el Prado”