Batllismo, Iglesia y pedofilia: el carnaval del Padre Rivero

Según cuentan las crónicas de época, en 1918 la nota dominante del carnaval estuvo dada por un estribillo que coreó todo Montevideo. Empezaba diciendo ‘Ay, ay, ay, ay, si te agarra el Padre Rivero…’, lo cantaba la comparsa Guarda Atrás y aludía a un caso de pedofilia protagonizado por el mencionado sacerdote.

El escándalo había estallado pocos meses antes a raíz de la denuncia efectuada por parte de treinta alumnos de un colegio salesiano de la ciudad de Mercedes contra su maestro, el cura Juan Rivero, al que acusaban de abusos sexuales. Encabezada por el diario católico El Bien Público, la mayoría de la prensa trató de silenciar o de minimizar el episodio, pero El Día, vocero del gobierno batllista, se encargó de difundirlo y condenarlo con el mayor énfasis, convirtiendo su prédica sobre el ‘affaire Rivero’ en un virulento enjuiciamiento a la Iglesia.

En un clima ya conflictivo, en febrero del año 18 el batllismo insistió con el tema, redobló la apuesta y promovió la celebración de un “carnaval moralizador” en el cual “en medio del bullicio y de la farsa”, se alzara “la nota vengativa de los niños infamados”. Con tal propósito y para escándalo de los sectores católicos y conservadores, resolvió dejar sin efecto la clásica prohibición de usar el traje religioso como disfraz y reivindicó el derecho de todos aquellos que quisieran “caricaturizar a Rivero vistiéndose como él y poniéndose una careta con sus facciones”.

A más de un siglo de aquellos sucesos, es difícil reconstruir con certeza las alternativas de un carnaval controvertido como pocos. La prensa opositora, además de denunciar enfurecida aquel “atropello inaudito” del gobierno, habla de su “aplastante fracaso” en razón del “boicot unánime de nuestras mejores familias que son las que dan verdadero realce a los festejos”. Obviamente, desde el otro lado de la ‘grieta’, El Día celebra el éxito rotundo de su iniciativa y dice cosas como estas: “Regocijémonos de que nuestro pueblo no permanezca indiferente ante hechos como los acaecidos. ¡Ay de él si mirase esas abominaciones con la misma indiferencia con que las ha mirado la prensa oscurantista! ¡Paso a la protesta popular contra el padre Rivero y contra los que prosiguen su obra nefasta en los colegios católicos!”

Sin embargo, pese al cruce de discursos, algunos datos resultan reveladores en uno y otro sentido. Por ejemplo, en aquel año no hubo “martes de carnaval” en el Club Uruguay y los balcones de las casas patricias permanecieron cerrados a cal y canto en las noches de desfile. Como contrapartida, en las calles abundaron las máscaras sueltas con sotana y las agrupaciones con títulos como estos: Émulos de Riverito, Los niños y la escuela laica (👉https://anaforas.fic.edu.uy/jspui/handle/123456789/47419), Víctimas del Padre Rivero, En busca de Fray Rivero, Fray Rivero y sus pebetes, En pose para el Padre Rivero, Seminaristas en huelga, Fray Rivero en su campo de acción, Pobres frailes sin programa, además de la Agrupación Guarda Atrás cantando el estribillo del principio.

▶ Imagen: Catedral de la Ciudad de Mercedes, Año 1918.
Centro de Fotografía de Montevideo

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