Elecciones a garrotazo limpio

Si hoy la vida política del país está regida por elecciones libres y transparentes, en el siglo XIX la situación era muy distinta. A consecuencia de las causales de suspensión de la ciudadanía establecidas por la Constitución de 1830, sólo estaba habilitado para votar alrededor de un 10% de la población (varones adultos, blancos y con fortuna). Pero además, en tiempos en que no existía el voto secreto ni la Corte Electoral, el gobierno manejaba los comicios a su antojo y el fraude era moneda corriente.

Con frecuencia, los carnavales de entonces registran la presencia de agrupaciones que denunciaron esos abusos. Así lo hicieron Los Oportunos que, según un diario de la época, protagonizaron el suceso más festejado del carnaval de 1871. Instalados en la plaza Matriz parodiaron una elección, con ‘sargentos que repartían garrotazos mientras el pueblo, representado por un carnero, recibía la alfalfa que le arrojaba un caudillo elector trepado sobre una mesa’. Completando ese cuadro, su repertorio incluía letras como esta ( 👉https://anaforas.fic.edu.uy/jspui/handle/123456789/48480) , ‘arreglada a la música de la opereta Barba Azul’:

‘Criarán pelo las ranas
y las mulas tendrán cría
y extraerá la cirugía
las muelas sin dar dolor,
cuando el pueblo soberano
triunfe en nuestras elecciones,
cuando no haya compadrones
ni revólver elector.

Hay tribunos que han gritado
hasta enfermarse del pecho
sosteniendo el gran derecho
que le cabe a la mujer,
y hay empleados que, zopencos,
por votar sin dependencia,
disgustando a Su Excelencia
se han quedado sin comer.

Dicen votar por ‘el mesmo’
soldados en escuadrones,
dicen que en Quita Calzones
van contra esto a protestar,
dicen que si el candidato
del pueblo esta vez no cuela,
a lo menos se consuela
con la victoria moral.

Dicen que es falso el registro
y que los muertos votaron,
que sin saber leer firmaron
algunos, ¡oh admiración!,
y que al pueblo que con brío
hoy el triunfo aquí disputa,
le han soplado la viruta
y ha perdido la elección.’

Hacia la década de 1920, muchos de los atropellos denunciados por Los Oportunos habían quedado atrás, pero las mujeres debieron esperar hasta 1938 para ejercer por primera vez su derecho al sufragio.

Imagen: Muchas caricaturas de la época ilustran las deficiencias del sistema electoral del Uruguay de entonces. En este caso, ‘Montevideo Cómico’ alude al entierro de la voluntad popular hacia 1890.

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